Viendo a mujeres altas, musculosas (blancas), y a mujeres pequeñas, flacas (negras) competir en carreras largas, de resistencia y velocidad, siento más seguridad en que si dejaran de separar a mujeres y hombres y en las pruebas, se producirían evoluciones que ahora no concebimos. Me pregunto también por qué no ha sido titular que hay ya algún deporte donde mujeres y hombres compiten juntos.
Category: inteligencia feminista
Qué territorio inexplorado el amor. Y cuánto contiene, cuánto da. Y cuánto se desconoce. ¿Superaremos la tara patriarcal de necesitar el conflicto, el daño para sentir que algo tiene profundidad o para sentir vinculación, la de que si hay amor es un mundo plano, sin interés? El amor es un espacio inagotable de cosas buenas. Y si ocurre ese hecho raro, extraordinario, en un mundo que nos convence de la inevitabilidad de las violencias, hará falta valor y uso de la inteligencia para protegerlo y disfrutarlo también.
Si te tratan con mezquindad, cuando compartes ideas, ideales, proyectos, trabajos, recursos, no es neutro. Es una versión de la violencia de la masa que sustenta el Sistema (patriarcal). Es una forma de asesinar, del mundo de la Omisión, esa arma de destrucción masiva patriarcal. No digo con esto que a todo el mundo le deba gustar y deba querer participar en lo haces. Digo si te tratan con mezquindad. No es lo mismo. Una versión de la mezquindad lo llama «envidia», otra lo llama «egocentrismo» (van a lo suyo pasando por encima aunque no haya necesidad) y habrá más, es muy maleable. No hay mucha inocencia en la mezquindad, y todo el mundo puede superarla desarrollando racionalidad empática. Lo bueno también se puede aprender.
LLEVAMOS SIGLOS LUCHANDO SIN USAR LA VIOLENCIA. Y SE NOS SIGUE DESPRECIANDO, IGNORANDO, NINGUNEANDO, RIDICULIZANDO… (INTENTANDO MANIPULAR SI ACASO, PARA FINES PATRIARCALES IGUAL). SE NOS SIGUE TORTURANDO, ESCLAVIZANDO, ASESINANDO. TAMBIÉN LLEVAMOS SIGLOS CON AUTODEFENSA. PORQUE LUCHAREMOS POR TODOS LOS MEDIOS PARA SUPERAR EL BRUTAL SISTEMA PATRIARCAL.
QUIEN DEBE CESAR ES «EL HOMBRE».
A QUIEN SE DEBE VALORAR Y APOYAR ES A QUIENES HACEN LO QUE LAS PERSONAS CON INTELIGENCIA FEMINISTA LLEVAN SIGLOS HACIENDO. RESPETO Y USO DE LA INTELIGENCIA.
https://www.facebook.com/facebook/videos/10153231379946729/
VIOLENCIA Y GÉNERO. Lo raro era que recibiendo las mujeres tantísima violencia durante tantísimos siglos, estuvieran tan educadas por el tabú patriarcal de que las personas con vagina no pueden ni deben usar la violencia, y la funesta autorización cultural a las personas con pene a hacerlo, que nunca ocurriera algo que ocurre constantemente en el planeta a manos del Hombre: vengarse. Escandalizará esto mucho y nada la realidad de tortura y muerte que a sola el planeta porque el patriarcado ve muy necesario que el Hombre esté todo el día usando la violencia.
http://www.abc.es/internacional/20150819/abci-grupo-mujeres-contra-isis-201508191258.html
Segundo borrador
Primero quisiera aclarar que con «partidos políticos» me refiero a los de izquierdas, claro, pues los de derechas, en una sociedad que respetara los derechos humanos, no tendrían cabida, ya que sus programas incluyen puntos que son flagrantes violaciones de derechos humanos fundamentales de las personas.
El problema de los partidos políticos con el movimiento social es que continúan subestimándolo, necesitando y afanándose por utilizarlo y fagocitarlo, dirigirlo, y no pueden ni soñar que quizá deberían aprender de él, sobre cómo se logran cambios sociales profundos sin necesidad de homogeneización ideológica y verbal, ni de seguir Grandes Ideologías de Izquierdas, sin líderes, sin héroes ni mártires, siendo pura masa anónima (e incluyendo a las mujeres). Piénsese por ejemplo en el movimiento feminista (mucho más amplio que el feminismo de doble militancia, que fue sólo y es una parte de las muchas que hay). La complejidad y profundidad del impacto de este movimiento social no ha implicado que debiera «sacrificarse» la diversidad, imponerse una opción por tema, y todo por la «unidad popular». ¿Qué es eso? Cuando los nazis invadieron los países nórdicos, donde creyeron que esa gente «rubia y blanca» les apoyarían, y exigieron que las pesonas judías se cosieran una estrella de David en la ropa, en un lugar visible, y la población invadida en general, cada cual, contra estas enfermas expectativas nazis, habiéndolo hablado o sin haberlo hecho, se cosió esa estrella (imaginemos también a las mujeres tomando esa iniciativa, y posiblemente tendremos una visión más fiel de esta Historia de las poblaciones que nos han robado), no fue por la «unidad popular». Fue porque mucha gente comprendía que eso no se podía hacer.
Lo que las poblaciones de muchos sitios del mundo, y de lo más diferentes en varias cosas, parecen estar clamando (al menos lo sabemos desde internet, p.e., desde que supimos que poblaciones en todas partes del planeta pedían que no se generara una guerra en un lugar, que se hallara otra forma de resolver el problema, y de ahí, al 15M, the Occupy Movement, las primaveras árabes…) nace del hastío, de la saturación con la violencia, impuesta durante siglos por un Sistema brutal prevalente por eso mismo, por imponer siempre todo a todo el mundo, y comprende que la noción de derechos humanos puede y debe guiar la organización social, y que la justicia social, el que aunque no todo el mundo tenga lo mismo, no haya personas pasando necesidades básicas, es fundamental para construir sociedades menos violentas e injustas, sin tanto someter, humillar, degradar y tanto miedo; explotar, reprimir, oprimir… Esto ya no va de que gane tu equipo, tu partido, tu patria, tu dios, no al menos para la comprensión de muchas personas del planeta, por más que se nos ningunee e ignore. Nuestras inteligencias dan más de sí.
El problema de los partidos políticos con el movimiento social que es el feminismo es que no quieren escuchar (y que se lo pregunten a las feministas formadas -no a las que empiezan, digo, que lleva tiempo poder ver con más claridad- de los partidos de izquierdas) porque no han podido pensar con esa libertad y con esa racionalidad empática. Somos las pesadas de la «igualdad» (al parecer ése es nuestro tema, y por eso ven que hay que tener a «algunas chicas» para cubrir ese punto en la agenda, formalmente, no de fondo, claro, como la guinda en un pastel. ¡Anda que no llevámos décadas con esta actitud tan desvalorizadora, y lo llevamos con mucha paciencia, volcadas en no descentranos de lo que sabemos hay que hacer: lo nuestro, aunque no comprendan su valor e importancia. Tenemos muchas supuestas «revoluciones» a la espalda, donde pasó siempre lo mismo, el poder patriarcal en su clásica brutalidad: «apoyadnos, ahora, que esto es más serio, y luego os escucharemos»). Y no quieren escuchar por razones patriarcales: porque tendrían que poder entonces comprender el valor del análisis con inteligencia feminista, y su necesidad vital para la superación de un sistema de violencia, y no se les ha ocurrido ese análisis, no nace del Hombre, sino de ellas, las pesonas que lucha por desarrollar inteligencia feminista, porque sin ella no se supera el padre de todos los sistemas de violencia, el patriarcal. Y ellas no sirven para pensar, y tampoco para organizar la sociedad o ayudar a construirla. Sólo para apoyar al sabio, al padre, al líder. Cuando hablas desde la inteligencia feminista, no pienses que lo expresas mal. Piensa en esto que digo, porque es posible que tenga razón. Sin inteligencia feminista no hay r.evolución.
TE DESCONOCEN. Decían Blanca Andreu al final de un poema («Di que querías ser caballo griego«), «Te desconoces, te desconoces». También está el «te desconocen» aunque importe menos en tu casa propia, aunque mucho en las plazas públicas (la difamación, y la omisión, esas dos armas histéricas del patriarcado para machacar a las mujeres que no pueden obedecer ciegamente).
Voy a decirlo con libertad, sin pretender herir a nadie, por más que tengo comprobado empíricamente que tiene siempre un precio (y si alguna persona adorable tiene dudas por favor, basta con preguntarme, incluso por email, sin problemas y sin drama; mi «violencia» es decir los razonamientos que se me ocurren porque no comprendo muchas cosas y quiero comprenderlas para poder asimilarlas y/o transformarlas y/o esquivarlas, es decir, por mucho que me presenten como fiera soy básicamente inofensiva radical). Allá voy:
Si a mí me da pudor -y no puedo ni imaginarlo; y tb me da tristeza, sí- eso de sentir que conozco a las personas que quiero, a mucha gente no le da nada imaginar que te conocen bien, y al parecer las personas como yo somos fáciles de conocer. (A mí me lo han dicho tanto que lo que ahora que soy vieja no sé es cómo tuve tantísima inseguridad -y daba las gracias, a lo japonesa- o paciencia.) Y ahí se produce el gran lío de la incomunicación y las expectativas y sus guerras sin fin (en la especie, hablo aquí en general). Si yo me desconozco a mi misma porque convencional no soy, ni tradicional, sino soy una persona en continua evolución, poco apegada a cosas que se valoran mucho en el mundo humano que tenemos, como (por resumir) «hacer sufrir, la fama, el poder y el dinero», creo que aunque alguien pudiera conocerme algo mejor que yo a mí misma, no sería suficiente para operar en esos contextos de lo que se le pide a la gente: te conozco, sé que te puedo pedir esto, por ejemplo, un clásico (ya que soy la admin de Mujer Palabra), que me mire toda la obra de alguien, que seleccione lo que quiera publicar y que le aporte una crítica. (Y yo, que ¡sólo me atrevo a sentir gratitud si alguien me lee! Y cuando he informado de que me daría curiosidad saber cómo puede alguien percibir algún poema o relato que yo haya escrito, y que no me haría daño como escritora, que hablaran libremente, porque yo tengo mi criterio, aunque aprenda y porque aprendo, y todo lo uso para aprender, como si viviera en zona de guerra perpetua, cuando eso ha ocurrido, que ha sido poco, pienso, aunque no sé, quizá ha sido a menudo, creo recordar que sólo una persona me ha contestado, Eni, una persona generosa en extremo. Y con esto, por favor, que nadie se sienta mal, porque no pretendo eso; además, ese sentirse mal inhibe que se puedan decir cosas buenas a gente, porque importa más no molestar a la mayoría, y eso no es justo, pienso.)
Ferlosio decía en un pecio también algo que quizá tenía que ver con esto que digo, pero aplicado a otro tema (y el sector lésbico que no sean malitas 🙂 <3 ): «En otro tiempo yo creía que ‘entender’ quería decir bastante más de lo que a mí me pasaba cuando en verdad estaba entendiendo igual que los demás» (…) p. 104 de «Vendrán más años malos y nos harán más ciegos» (sé que el título no es alegre, pero es un libro que a mí me ha consolado a lo largo de la vida, porque está lleno de reflexiones honestas, imaginativas, inteligentes pienso yo, que conociéndome mal, fijaos qué mal, la mayor parte de mi vida, ¡hasta los treinta y tantos!, pensé que era muy torpe respecto a inteligencia; y todo nació en el colé, supongo, por ser muy imaginativa y además niña, un peligro, que ya veis, cuando me castigaban mirando a la pared, yo no entendía la humillación y el daño porque estaba muy ocupada descifrando las historias del muro).
Bueno, será que creo que me va a nacer un relato estoy demasiado sensible, que es algo que me pasa a veces o quizá todo el rato, tampoco lo sé.
( 🙂 ) <3
RAZÓN PATRIARCAL, RACIONALIDAD EMPÁTICA. Lo que caracteriza el pensamiento patriarcal, la Razón patriarcal, no es lo que caracteriza la razón empática, o la Racionalidad empática. Cuando una explicación no casa, no cuadra con lo que puedes constatar, algo no funciona. La Razón patriarcal es maestra en enajenar así la racionalidad de las personas, para que sólo piensen los expertos. Explican cosas que no tienen sentido, para el trágala. Todo mítico y violento. No sé cómo ha colado como razón. Así que en los debates entre teoría y práctica, conceptos y activismo, ideal y vida social, en el momento en que la discusión no se puede seguir desde la racionalidad empática yo pienso que está operando la razón patriarcal.
Exploración de maneras de comunicar que luchan por la recuperación del significado de las palabras mientras se trata un tema que a su vez está conectado… Borrador de hoy del borrador de ensayo que intento escribir sobre violencia y noviolencia desde la inteligencia feminista. Con un gracias inmenso a personas como José María, Eni, Marisa, Helena, Pepa, Lula, Roberto…
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Es necesario pensar en la violencia de la especie humana desde la inteligencia feminista, y esto implica también pensar en nuestra capacidad para actuar (palabra, concepciones, actitudes, acción) de formas que llamaré ‘noviolentas’ (término que usamos en el activismo de la noviolencia o pacifista). Parto de una idea que he ido construyendo sin querer sobre todo lo largo de mi vida, de persona idealista y activista social, es decir, de persona que intenta mejorar la vida propia y de otras personas de alguna manera, y es que el tipo de sistema social que la mayor parte de las sociedades humanas han desarrollado, el patriarcal, que también llamaré ‘Sistema’ o ‘patriarcado’ aquí, es un sistema de violencia, construido complejamente durante siglos, a base de mucho terror y fuerza bruta impuesta, y por tanto, a base de la renuncia y obstaculización a cualidades humanas asombrosas, como lo son la capacidad de observación y razonamiento, la empatía, la imaginación y creatividad, el pensamiento crítico… Que las personas de esta especie son de naturaleza violenta parece evidente, pero también lo es que el sistema social que nos educa fomenta la ejecución de un complejo entramado de violencias cotidianamente. La cuestión de si seríamos capaces de construir sistemas sociales donde la violencia fuera rechazada, controlada, reducida a su mínima expresión, parece realmente difícil pero no tanto porque no podamos actuar noviolentamente sino sobre todo porque nuestro marco mental para pensar-sentir (la mente humana es donde nacen los sentimientos también, de ahí que yo la llame nuestra cabeza-corazón) está atravesado en todas las direcciones por la creencia de que no hay nada que pueda más que la violencia (cuestión que quizá en el futuro podamos debatir a niveles más evolucionados). Desde la inteligencia feminista, por ejemplo, para mí está claro que si me encierran y esclavizan tengo menos posibilidades de ser y vivir que si puedo físicamente moverme a mi voluntad y pensar en mis cosas, tengo más oportunidad para construir mi identidad y vivir mi propia vida. Dado que las personas somos increíbles, que me encierren y esclavicen no me anulará necesariamente. Es triste haber perdido nuestra historia, pero estoy segura de que habría miles de ejemplos asombrosos. Pienso ahora en un texto de Alice Walker, “In Search of Our Mothers’ Gardens”, “En busca de los jardines de nuestras madres”, sobre la creatividad de mujeres que nunca pudieron dedicarse a ella, por ejemplo, amas de casa de sus familias negras y esclavas de familias blancas. La libertad (relativa) tampoco asegura que una persona se desarrolle idealmente, lo que viene demostrado por las dinámicas de vida en las sociedades de consumo. Algo que también apunta a la complejidad de la violencia aplicada. Y en este texto pretendo intentar hablar de esa complejidad. Pero esto no quita para entender que frente al hecho físico de una violencia para destruirte no queda mucho espacio para construir. Y pienso ahora en el hambre cuando el hambre llega al punto de afectar el funcionamiento de la mente humana, que no recibe el alimento físico que precisa. Y al tiempo, que dado que la violencia física no puede mantenerse continuadamente porque llevaría a la autodestrucción física, que existe mucha violencia orquestada, que no vemos, y/o que aceptamos como hecho biológico o “natural”, y que siempre justificamos, incluso cuando manifestamos que nos hace daño (por esto yo tengo problemas con la idea de ¿sadomasoquismo como práctica de liberación sexual? del Manifiesto Contrasexual: sería, si lo entiendo, ¿liberación o perpetuación del Sistema de violencia? Que se vincule el placer al dolor es una idea o realidad altamente sospechosa para mí, considerando el tema desde la inteligencia feminista, desde la consciencia de lo que ha significado para las mujeres ese hecho en las sociedades patriarcales, que vinculan la violencia al placer tomando como objeto de la violencia siempre al mismo grupo).
¿Seríamos capaces como especie de construir sociedades que no se basaran en el uso de la violencia a todos los niveles, como los patriarcados: conceptual, actitudinal, de palabra y en las acciones? Si bien es difícil imaginar siquiera un sí (y habla una persona que decidió rechazar el uso de la violencia física a los 16 años y se hizo pacifista consciente a los 24; también decir que no soy dogmática, y posiblemente gracias a mi inteligencia feminista, que yo, por “defender” el pacifismo no voy a distorsionar lo que intento contemplar que ocurre), podemos decir que la violencia la aprendemos en la sociedad, de todo el mundo, todos los días, es apabullante llegar a poder verlo, quizá por eso evitamos con tanto afán verlo. Y aprender, una cualidad humana asombrosa, es algo que no sólo hacemos continuamente, sino además que necesitamos hacer continuamente. La cuestión es que la mayoría quiere aprender el sistema de violencia porque es nuestra tradición, son los usos y costumbres que, se cree, irracionalmente, nos han traído hasta aquí, y las personas capaces de ver que podríamos ser de alguna manera mejores quieren aprender a evitar lo que creen nos hace fuentes de violencia. Sobre que la violencia se aprende, si tienes inteligencia feminista lo comprendes con facilidad: en el patriarcado, a las mujeres se las ha prohibido el uso de la violencia, es decir, no es que las mujeres no sean violentas. Las mujeres son personas, y como tales, tienen todos los rasgos de la especie. Pero en el papel que se les asigna en el patriarcado se les ha prohibido el uso de la violencia, física. Esto es importante: decimos ‘violencia’ pero nos referimos a ‘violencia física’. Y cómo sé que las mujeres son humanas y por tanto que tienen el potencial de ser violentas? Porque las mujeres en el patriarcado han desarrollado su potencial para la violencia por otras vías, principalmente, la verbal, pues el patriarcado las ha asignado la tarea de la educación formal de la especie, que es decir no sólo en las aulas sino también en el hogar. Educar sin libertad, teniendo que hacer lo que se espera que hagas, transmitir los valores que se espera que transmitas, para perpetuar el Sistema de organización social, es algo que en la historia del patriarcado se le ha asignado curiosamente a las personas esclavas, y aquí las mujeres han sido el grupo más amplio. Su esclavización, no obstante, es excepcionalmente compleja pues en numerosas ocasiones parece opción, libertad de Ellas a la hora de educar. Y lo parece porque en las sociedades patriarcales es muy importante que no sepamos cosas reales, que ocurren, como que educar es algo que hacemos todo el mundo continuamente. Lo sabemos bien las personas que trabajamos en el sistema educativo oficial cuando somos transformadoras: cómo la pequeña semilla que sembramos queda en nada en el contexto más amplio de la realidad fuera del aula; cómo el aula aparece como un lugar excepcional donde se puede ejercer más libertad para pensar y aprender, aprendiendo a ver y hacer cosas constructivas, que optan por el uso de la inteligencia dejando inoperante así el uso de la violencia, y cómo eso queda en nada cuando, por desgracia queda así en nuestras vidas, se rompe la magia de estar en clase. (Me río y entiendo que estaréis preguntándoos dónde están esas clases. Pido paciencia y apertura mental, porque muchas cosas buenas, transformadoras ocurren a diario por todos lados, protagonizadas por muchos tipos de personas, pero nuestra educación patriarcal nos ha cegado, cercenado la capacidad de ver, y por eso es importante luchar por recuperar la mirada, y por limpiar la mirada, si me permitís el uso de metáforas, algo que el academicismo te dice que no es adecuado para el ensayo. Existen aulas donde pasan cosas buenas aunque el marco sea la educación patriarcal institucional. Y sería absurdo pensar que existe un lugar donde no hay violencia y todo se hace sin ella. Espero poder aportar ideas que ayuden a explicar esto.)
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De la poesía y del activismo feminista por la palabra he aprendido lo importante que es luchar, efectivamente, por el lenguaje y con el lenguaje. Emplearé un ejemplo. Si deseas escribir un poema sobre el amor, sobre el sentimiento positivo del amor, difícilmente podrás transmitir conmoción, emoción usando la palabra “amor” porque automáticamente esta palabra es interpretada desde todo un bagaje cultural y una experiencia amorosa casi siempre distorsionante del amor por todo el mundo. Mirad la de vueltas que he tenido que dar en “La loba” para poder llegar a la palabra y para construir un poema de amor, que refleje el amor a una misma, en el contexto de ser mujer en un patriarcado casi diría la piedad, o por usar una palabra no religiosa, dado lo mucho que la religión ha distorsionado conceptos, la compasión, oh vaya, de nuevo una palabra fagocitada por el dogmatismo de las religiones, digamos, la solidaridad con una misma, o la sororidad con una misma, o, llegamos, el amor hacia una misma, esa lucha por respetarte, seas como seas, hayas hecho lo que hayas hecho, tenerte un poquito de por favor, como aprendí a decir de una serie de la tele.
Publicado aquí: http://www.mujerpalabra.net/creadoras/michelle/pages/poemas_cuadros/poemas/dls/laloba.htm
(Bueno, releyéndolo ahora, aparentemente el amor viene de que la loba está enamorada, pero queda el espacio, el eco, para comprenderse, pienso, una experiencia más amplia de amor. Por desgracia, hace falta inteligencia constructiva, feminista, para poder disfrutar de literatura escrita desde mentes en transformación para la superación del Sistema. Al escribir el poema creí que hablaba del haberme enamorado pero al tiempo siempre tuve la sensación –y por eso se llama “La loba”- de que había un intento de amarme, de reconciliarme conmigo misma, y ahora veo esa lucha mucho mejor, el tiempo te da perspectiva y profundidad a la mirada, porque he sido mujer en un patriarcado y por ello, pertenezco a un grupo entrenado para destruirse despreciándose, subestimándose, ejerciéndose todas las violencias posibles y colaborando con las violencias que el Hombre te ejerzan, que siempre “te las mereces”. Así de brutal es el sistema patriarcal, brutalidad no sólo hacia quienes reciben esas violencias sino también, aunque sea algo diferente, hacia quienes la ejercen, pues les degrada y condena a la versión más patética de persona posible, la violenta.)
Volviendo a las palabras y lo difícil que es comunicar porque están tan cargadas de significados culturales, aprendidos en el Sistema educativo patriarcal. Pongamos la idea de esfuerzo. (Y justificar o explicar por qué escribo ahora de esto es algo que dejaré para luego, a ver si se me ocurre… Pero confío en que lo estoy haciendo por algo diferente a: que tengáis que leer un poema mío, así, traidoramente, en un ensayo sobre violencia y noviolencia, como si fuera una megalómana incapaz de dejarme fuera para centrarme en el desarrollo de un tema.) Escribí un poema que me gustó mucho haber escrito, “Mujer al mar”, y con el tiempo empiezo a ver el valor que podría tener, que realmente tiene (algún) valor, que realmente es literatura (expresión artística personal que pueda valerle a más gente, es decir, que comunique algo, que nos permita sentirnos en conexión, paliar la soledad existencial, you name it, quiero decir, como sea que pueda ser). Y digo esto porque un rasgo de la mentalidad patriarcal, de su sistema de conceptos, de cómo miramos el mundo por ser de culturas patriarcales, es una obsesión irracional negadora de la realidad con el mito de que en el mundo humano sólo una persona hizo algo por primera vez, o sólo un grupo mínimo de personas es capaz de hacer algo, pongamos, escribir Literatura, “buena literatura”. Qué absurdo. (Pero es una idea fundamental para que la masa obedezca y siga al líder. Volveré a esto.) Como si fuera posible que la mente humana sólo generara alguna cualidad cada x millones de individuos. Es casi infantil, en su ignorancia del mundo. El poema, bien, al releerlo un día, un día que fui al mar de nuevo, me di cuenta de algo: el poema empezaba habiendo llegado a la cima de la montaña. Era increíble. Aparecía el descenso, y luego de la llegada, el estar ahí en la orilla del mar. No se aprovechaba la imagen de subir una montaña p
Publicado aquí: http://www.mujerpalabra.net/blog/?p=3036
El poema es extrañísimo si se piensa, y de hecho parece casi ambiguo, no sabes si es “bueno o malo” lo que sucede, hay un misterio, una tensión porque sientes que no es conocido lo que se cuenta, y tendiendo al pensamiento patriarcal, puede incluso rondarte la idea de que haya ido al mar a acabar con su vida. Una tormenta es malo porque es peligroso. Culturalmente, están las mujeres que van al mar a suicidarse, pongamos Virginia Woolf, Alfonsina Storni. Y ahora lo veo claro, es un poema que intenta hablar del esfuerzo que es vivir sin tener que recurrir al mundo conocido culturalmente del esfuerzo: el sufrimiento de subir, el sufrimiento seguir… Se intenta limpiar el esfuerzo, como decía Gertrude Stein que quería limpiar las palabras, “A rose is a rose is a rose” (o leer Tender Buttons), limpiarlas, limpiarlas, para que pudiéramos escuchar lo que dicen. Yo lo veo así. Así veo la poesía, intentando –y ahí está la dificultad máxima- decir con palabras que conocemos lo que desconocemos porque hemos forzado las palabras en una camisa de fuerza que de hecho ha distorsionado su significado. Recuperar el mundo que contiene una palabra y la capacidad de significación de las palabras combinadas. Que es como el esfuerzo humano: cuando colaboramos, lo que producimos es mucho más que la suma de lo que hemos aportado.